Noticias

10/09/2026 - Con todo el mundo en rojo, la Argentina saca la cabeza de abajo del agua

Mientras los mercados mundiales vivieron el miércoles 09 de septiembre otro nuevo temblor, ya que se intensificó la tensión en el Golfo Pérsico, por lo que el barril de petróleo Brent superó los US$ 101, el mayor valor en cuatro meses, presionando a la inflación global y elevando la tasa de interés internacional, la plaza financiera argentina vivió una realidad completamente opuesta.

La ola de presiones son muchas. El secretario del Tesoro de EE.UU. inició el miércoles la recompra de bonos del Tesoro por un valor inicial de US$ 6000 M, con la intención de hacer subir el precio contado de esos títulos y que, en consecuencia, bajen las tasas largas norteamericanas. Pero esa movida no le hizo ni cosquillas al mercado: los bonos norteamericanos siguieron debilitándose, al punto que la tasa a 10 años de los papeles norteamericanos se elevó hasta 4,84% anual, el valor más alto de los últimos 20 años.

La situación de la economía norteamericana es desafiante, ya que ese país tiene un alto déficit fiscal, con gran presión inflacionaria. De hecho, la nueva suba del petróleo anotada hoy hizo que el galón de gasolina salte a un promedio de US$ 4,30, planteando gran inquietud.

Este viernes EE.UU. difundirá su IPC de agosto, mientras que el martes y el miércoles próximos se realizará la reunión mensual de la Fed. Y, a contramano de lo que pasó hasta hace muy poco, ahora el 65% de los operadores cree que Kevin Warsh (el N°1 de la Reserva Federal) subirá la tasa base del organismo, y posiblemente no una sola vez, sino dos o tres en los próximos meses (es decir, completamente a contramano de lo que le reclama casi a los gritos el presidente Trump).

Muy lejos de esos vientos tumultuosos que se viven en EE.UU., Europa, Japón y casi todos los mercados externos, el mercado argentino está siendo muy beneficiado por estos precios de la guerra. Y, sin ninguna ambigüedad, el ministro de Economía Luis Caputo lo dijo con todas las letras: "En este momento somos el país ejemplo ya que dentro del G20, las economías más grandes del planeta, somos el único país que tiene superávit externo, superávit fiscal y superávit energético".

Y, además, por si quedara alguna duda, en un movimiento que no es teórico, es decir, que no tiene nada que ver con la palabra de un funcionario, ocurrió un hecho de gran relevancia. En un momento en el que el petróleo está volando, la empresa argentina YPF salió a colocar este miércoles una Obligación Negociable en la Bolsa de Nueva York, y los números fueron notables: con una demanda por US$ 2000 M, YPF emitió una ON a 9 años por US$ 1200 M, el mayor monto en 11 años para una empresa argentina, con una tasa del 7,85% anual.

Esta tasa obtenida por YPF se acerca mucho al 7,375% anual que pagó CABA hace cuatro meses por US$ 500 M al colocar bajo ley inglesa el bono Tango 14, un papel a 10 años que vencerá en mayo de 2036. Y, con estos valores queda bien en claro que, como dijo Citibank en su último informe a sus inversores, el riesgo país argentino está mal medido, ya que estas tasas de YPF y CABA son equivalentes a un riesgo país de apenas 300 unidades, es decir casi 200 puntos menos que los 500 que nos está asignando el EMBI por el riesgo político electoral de 2027.

Pero el tema va más allá: la calificadora S&P le asignó a CABA la nota AAA, es decir, la nota que está arriba de todo, lo cual significa libre de todo riesgo. Y, por si fuera poco, Bank of America les entregó a sus clientes un memorándum donde señaló que la Argentina no irá a un default, gane quien gane en 2027, ya que la ola de dólares que irá logrando por exportaciones de petróleo, gas, minerales y agro será tan grande que no tendrá ningún problema para superar la muralla de vencimientos que le dejó la administración de los Fernández y Massa.

Entonces, mientras el miércoles los índices bursátiles de Wall Street, de toda Europa, de Brasil y de México terminaron todos en rojo, con caídas de hasta el 2%, la Bolsa de Buenos Aires fue la única de la región que cerró el 09 de septiembre para arriba, con mayoría de ADR argentinas en alza en NY. Al tiempo que los bonos argentinos se sostienen, los bonos globales sufren. Todo en un contexto de tranquilidad cambiaria y con el BCRA comprando dólares, pocos, pero con compra.

A partir de ahora habrá que ir monitoreando qué datos de inflación presenta EE.UU. y qué impacto irá anotando la persistente compra de bonos del Tesoro norteamericano de parte de Bessent, seguramente con una tendencia del dólar global que se colocará por lo menos con tendencia lateral. Y la gran cuestión será qué ocurrirá con los bonos mundiales si el próximo miércoles, o en las próximas reuniones, la Fed sube su tasa base, provocando competencia con los bonos corporativos que se operan en el mercado secundario, todo con la elección de medio término del 3 de noviembre en EE.UU., que definirá cuánto poder le queda a Trump para la última parte de su último mandato.

La situación global es bastante inestable. Los inversores mundiales volvieron a colocar hacia arriba los precios del oro y de la onza de plata, que vuelven a ser tomados como refugio. En tanto que no ocurrió lo mismo con el Bitcoin o con otras criptomonedas, ya que un hackeo por US$ 320 M dejó al descubierto las deficiencias del sistema cripto.

Los que mueven capitales están muy atentos, siguiendo al detalle la movida de Bessent y, al menos en su jugada inicial, vieron que no movió ni un Amper: las tasas largas de EE.UU. siguieron subiendo, ya que se pagó 4,2% anual a 1 año de plazo, 4,6% anual a 5 años, 4,8% anual a 10 años y 5,2% anual a 30 años. Y, con eso, en el exterior el dólar subió 0,4% en Brasil (las encuestas ahora directamente dicen que el próximo Presidente brasileño será Bolsonaro), 0,3% en Chile y 0,1% contra el franco suizo, no cambió contra el euro, el mexicano, la libra y el yuan, y bajó 0,2% contra el yen.

Mientras que en el mercado cambiario argentino, el blue bajó, pero los dólares financieros subieron algo y los financieros aumentaron más. Con el dólar oficial a $ 1534,50, el BCRA compró US$ 11 M en el mercado local, mientras que al final del día la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 115 M.

Con ese parámetro, el dólar oficial subió $ 5,10 hasta $ 1534,50, el dólar blue bajó $ 5 hasta $ 1540, el dólar senebi subió $ 4,36 hasta $ 1540,39, el dólar mep subió $ 7,69 hasta $ 1537,15 y el contado con liqui subió $ 7,59 hasta $ 1593,20. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 0% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 5%.

Y debajo de este dólar bastante tranquilo, hay otros semáforos que prometen aparecer con luz verde. Este jueves 10 de septiembre sale el dato de inflación nacional del INDEC, y según consultoras, el IPC de agosto puede tener la menor variación mensual en 9 años. Eso le da aire a la tasa en pesos, por lo que el miércoles hubo un mínimo descenso en lo que pagaron los plazos fijos: por plata chica bajó de 20,3 a 20,2% anual (16% en bancos grandes y 24% en bancos chicos) y por plata grande bajó de 27 a 26,8% anual.

Pero, además, apareció este miércoles otra gran señal. Por primera vez en casi seis décadas, los inversores argentinos operan más bonos en pesos que en dólares, ya que los Bonares o los Globales empiezan a retrasarse en el ranking de los papeles más negociados. Y, detrás de eso, con buen volumen, los bonos argentinos siguen sostenidos, aunque el riesgo país argentino subió 1 unidad, hasta 491 puntos básicos, con subas más pronunciadas en el EMBI emergente en general.

Este plafón está muy pendiente, además, de lo que ocurra este viernes, ya que ese día la Secretaría de Finanzas debe cubrir vencimientos por $ 8,4 B, y acaba de lanzar el menú de títulos para que los inversores roleen. Se ofrece una letra en pesos a tasa fija: la letra del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento 13 de noviembre de 2026 (S13N6 - reapertura). Una letra en pesos con ajuste CER: una letra del Tesoro Nacional en pesos ajustada por CER a descuento, vencimiento el 29 de enero de 2027 (X29E7 - reapertura). Dos papeles a tasa variable: el bono del Tesoro Nacional en pesos a tasa TAMAR con vencimiento el 26 de febrero de 2027 (TMF27 - reapertura) y el bono del Tesoro Nacional en pesos a tasa TAMAR con vencimiento el 30 de julio de 2027 (TML27 - reapertura). Y cuatro papeles atados al dólar: una letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de octubre de 2026 (D30O6 - reapertura), una letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de noviembre de 2026 (nueva), una letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 31 de marzo de 2027 (D31M7 - reapertura) y un bono del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de junio de 2027 (TZV27 - reapertura).

En papeles privados, mientras tanto, hubo otra rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow bajó 0,8%, el Nasdaq achicó 0,6% y el S&P cedió 0,5%. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 0,9% y la Bolsa de México cedió 0,4%.

Pero, sacando la cabeza arriba del agua (ya que hasta ahora en lo que iba del año el Merval tanto en pesos como en dólares estaba con variaciones negativas), el miércoles los papeles argentinos pudieron emerger. Con $ 62.813 M operados en acciones y $ 339.781 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 1,1%. Mientras que las ADR argentinas en NY anotaron una suba del 1 al 4% para YPF, Bioceres, IRSA, TGS, BBVA, TGS y Galicia; con bajas del 1 al 2% para Mercado Libre y Cresud.

Finalmente, en el joystick que mueve todo el tablero, el petróleo saltó otro 3%. Sigue el rebote en los metales preciosos. Los metales básicos continúan firmes. En Chicago, todos los granos bajaron, sobre todo el trigo. En Rosario el maíz cedió y el sorgo también retrocedió. Y, por último, el Bitcoin subió 0,1% con resultados menores para el resto de las criptomonedas.

Fuente: El Economista